Las aventuras de un cuentacuentos moderno – Introducción

Las aventuras de un cuentacuentos moderno – Introducción

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Título

Estas historias
“Este es un proyecto de ilustración completamente nuevo basado en mis ideas”. “Estas historias están: 35% basadas en hechos reales 15% exageradas 40% basadas en ideas originales 10% pensadas de más (y 100% dibujadas)” “(Son básicamente mis diferentes aventuras. Algunas son reales, pero no todas)”

Puedes ver todas las ilustraciones que conforman este proyecto en este enlace.

Punto de partida –  Relato

Punto de partida – Relato

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28 de enero de 2016

¡Por fin ha llegado!

Puede que sea mi imaginación, pero parecía que nunca iba a ocurrir.  Hoy es el día en el que comienzo “MI GRAN VIAJE”.  Desde las seis de la mañana ya tengo oficialmente veinticuatro años,  con todo lo que eso implica.

Este último año quizás no haya ido bien, que narices, no ha sido el mejor de mi vida. Pero eso está a punto de cambiar.  Me encuentro a punto de cumplir uno de mis sueños más profundos: Ser como uno de esos aventureros de los libros clásicos.  Viajar a través de los mundos.  Conocer otras realidades diferentes a la mía, pero sobre todo vivir.

Salí de casa en plena madrugada, es lo que tiene vivir lejos del mar, que tienes que viajar horas y horas entre la oscuridad para alcanzar el puerto. Me fui de allí después de  una pequeña  fiesta de despedida que también sirvió para celebrar mi cumpleaños.  Fue una reunión con cierta melancolía,  tuve que asegurar varias veces que volvería sano y salvo,  de una pieza y con muchas historias que contar.  Quizás no me creyeron cuando lo dije, pero yo también tenía que convencerme.

He llegado justo cuando comenzaba a amanecer,  y aquí estoy, esperando a mi barco en el puerto mientras registro el comienzo de mi viaje e intento no morir a causa de una hipotermia.

(Seguro que hasta el hostal más pequeño de esta ciudad tendrá calefacción a estas horas, allí se estaría también…)

Dejo atrás todo lo que conocía (mi casa, mi familia, mis amigos, todo eso),  para explorar otros lugares.  No pongo fecha a mi regreso, yo no soy Phileas Fogg, no hago este viaje por una apuesta, sino por inspiración.  Me embarco en esta aventura por que quiero convertirme en aquella persona que siempre supe que podía ser.  Alguien valiente, atrevido, un aventurero puro con ganas de nuevos descubrimientos y grandes relatos.

Para esta epopeya en la que estoy a punto de embarcarme, traigo todo aquello que puede servirme para sobrevivir, como decían en casa y para que este viaje se haga más liviano en los peores momentos.  Llevo conmigo todo lo que cogía en una de las mochilas más grandes y más pesadas que he visto en toda mi vida, aunque no se si será suficiente (pero bueno, para algo llevo conmigo todos mis ahorros de la última década).

Estoy seguro de que merecerá la pena, y al menos podré escribir todo lo que me pase gracias a este cuaderno (creo que ha sido una de las mejores ideas que ha tenido mi hermano en mucho tiempo, puedo hacer fotos también, pero con las palabras se ilustra todo de otra manera).

Son las nueve de la mañana,  y todavía no hay señales del barco.  Quizás tendría que haber planeado mejor la salida, llegar más tarde, haber consultado cómo iba a ser el clima de hoy, o ir a algún bar a refugiarme del frío. Pero estaba demasiado emocionado por esperar aquí, viendo el mar mientras me congeló por culpa de este aire gélido…  Eres estúpido Ty Carpenter.

¿Y el barco? ¿No se supone que tenía que estar ya aquí?

¿Por qué quise hacer este viaje?  ¿Qué me llevó a pensar que sería carne de aventurero? … ¿He hecho mal?  A fin de cuentas, solo soy yo, el patético y debilucho Ty Carpenter, el chico que se graduó en literatura moderna,  que soñaba con libros de aventuras y vivía en sus películas…

Y cómo por arte de magia, ese pequeño mp4 que decidí traer, decide ayudarme con una simple canción.  No suena una melodía de rechazo,  de depresión o de sueño rotos, sino una de esperanza.

He dejado atrás a la gente que más se ha preocupado por mi en veinticuatro años y ahora mismo estoy completamente solo, pero se que volveré a casa.  Lo importante es que también dejo atrás a aquella gente que duda de mi,  aquellos que creen que el idiota de Ty Carpenter morirá en una ciudad extraña en la otra punta del mundo, sin nadie que le ayude. Que piensen lo que les dé la gana, haré con mi vida lo que quiera.  Creo que haría bien dejando mis dudas con ellos,  aquí no hacen nada.

Puede que sea la canción, la motivación renovada o el hecho de que el frío parece amainar, pero  cada vez estoy más seguro de que esta es la elección correcta.  Voy a viajar, a descubrir nuevas culturas,  nuevos paisajes.

Y cuando vuelva, traeré conmigo grandes historias.   A mi regreso, quizás vea todo diferente, y sea el momento de encontrar mi lugar.  Empezar a escribir esas historias que había pensado, relatar otras o quizás incluso contar las mías.

Este es mi punto de partida. En una fría mañana de enero sentado frente al mar, con pocas cosas y un viaje sin rumbo, pero con un destino claro:  Volver a casa sano y salvo con  muchas historias sobre mi camino.

Parece que el destino quiere reafirmar esta nueva motivación que he encontrado.  El barco ya ha llegado (¡¡POR FIN!!) y seguro que dentro habrá calefacción para recuperarme del frío.

Aquí comienza mi viaje, y no lo podría esperar con más ganas.

-Ty Carpenter.

2016

2016

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2016, quedan ya pocas horas para que nos abandones, y yo no se que decirte. Me gustaría pensar que ese bloqueo se debe a la inmensa cantidad de ideas que viven en mi cabeza y que me gustaría contarte, a los  pensamientos, a lógicas a medio razonar o historias que todavía quiero contarte.  Pero si soy realista en realidad no es por eso.

Para mi has sido el año de Madrid, de esa gran capital siempre ajetreada que no para de un lado a otro. Los cines en versión original, los parques inmensos,  las calles alargadas o esos transbordos del metro que parecen infinitos.  Madrid también es la gente que he conocido allí,  los que han estado a mi lado, y con los que he compartido muchos momentos que van a ser difíciles de olvidar.

También has sido el año en el que estudié y terminé el máster.  Has sido mi último año como estudiante (en el sentido formal de la palabra) y aunque por un lado me gusta la idea de seguir adelante y crecer,  también me aterra no saber que va a pasar y enfrentarme a ese abismo que se encuentra ante mi.

Mientras has estado con nosotros,  he llegado a trabajar como ayudante de fotografía,  algo de lo que he aprendido muchas cosas, tanto buenas como malas.   También me has traído mi primera oportunidad como fotógrafo de boda, una experiencia nueva, que me parecía aterradora antes de que pasará, pero creo que superé con éxito.

En fin, podría seguir con la lista, pero tampoco quiero aburrirte.  Cuando te vayas 2016 quizás te recuerde por eso, pero también te recordaré como el año en el que descubrí que no sé que quiero hacer. A lo largo de mi vida nunca he tenido un objetivo único, pero ahora no tengo muy claro ni siquiera que tenga un objetivo formal.

Si fuera tan fácil alcanzar algún objetivo o algún sueño de este tipo, ahora mismo ya tendría cinco trabajos distintos que me harían estar completo y, que narices, feliz.   Pero las ofertas de trabajo, tan mínimas y tan llenas de requisitos imposibles para alguien que sólo cuenta con 7 meses de experiencia “formal”,  tampoco ayudan a que me pueda aclarar.

Y aunque me has traído un montón de dudas, yo sigo surcando abismos e intentando hacer un poco de todo. Quizás ya no se a lo que quiero dedicarme a jornada completa, que tipos de historia contar o cómo, pero yo intento encontrar mi nuevo camino.

Con 23 años, en un momento en el que se supone que tendría que estar ya encaminado (después de acabar un grado y un máster),  todo ha cambiado y ya no se donde estará eso o cómo será.  Puede que acabe haciendo ilustraciones,  haciendo fotos de paisajes alejados o editando vídeos.  O a lo mejor también puedo acabar creando mis propios cortometrajes -algo que ya no he hecho otras veces años atrás-.

2016, no esperaba que me trajeras tantos vacíos y dudas sobre que iba a ser de mí -o incluso que es de mí ahora-.   Ese tipo de regalos es algo que no sé como tratar o como explicar (y tengo claro que estas líneas no lo hacen), y aunque al final ayude pasarlos, el proceso no deja de ser confuso, e incluso negativo en algunos momentos.

Te quedan horas 2016, pero no me hagas más favores ya que en su mayoría, no me han ayudado para nada (aunque me has traído cosas que si que han merecido la pena).

Y mientras tu te vas y llega 2017, yo seguiré aquí con mi mar de dudas y preguntas, pensando en que voy a contar a continuación y alegrándome de que haya gente con la que pueda contar.

Firma:

El escritor/dibujante/editor/fotógrafo/director/dudoso/seriófilo y tantas cosas más……

P.D:  Después de tanta verborrea, tampoco podía terminar estas líneas sin agradecer todo el reconocimiento que has traído para mi trabajo (o por lo menos uno de ellos).  Siempre se agradece ver cómo alguien aprecia lo que haces.

Insomne – 3.  La extraña

Insomne – 3. La extraña

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Desde el comienzo

Capítulo anterior

 

En cuestión de segundos, una fuerte lluvia había comenzado a azotar la ciudad.  Las calles se habían oscurecido de repente, pero Lucas estaba seguro de que no conocía las calles que le rodeaban.

Con pasos torpes, Lucas intentaba seguir a la extraña que andaba a pasos acelerados, sin fijarse en él. La lluvia parecía nublar más sus pensamientos, sólo empeoraba el dolor producido por los golpes y la sangre que perdía a cada segundo.

Está claro que esto es un sueño, un maldito sueño lleno de sangre, heridas y dolor. ¿Y los zombies?…Deberían de aparecer ya…  No creo que va a salir un arco iris que solucione las cosas.

La extraña no había parado ni un segundo desde que salieron del edificio, parecía que la lluvia no le molestaba, o por lo menos no tanto como a Lucas. Después de andar tres manzanas sin variar de rumbo, la chica giró rápidamente hacía un estrecho callejón entre dos edificios antiguos.

Lucas llegó al callejón, y tuvo que pararse a respirar tranquilo. Cada paso le suponía un esfuerzo sobrehumano debido a sus heridas. A un metro de distancia, la chica estaba parada, con los brazos cruzados en signo de alta desesperación. Parecía sacarle de sus casillas el hecho de que no pudiera seguir su ritmo.

– ¡Vamos, pasmarote! – dijo exasperada la chica – ¿A qué esperas? ¿A que te maten ya de una vez?

Habla cómo si fuera tan fácil correr después de una pelea. ¡Volando voy!

Lucas suspiró resignado y reuniendo todas las fuerzas que le quedaban, decidió acercarse a la chica para dejarle claro que pensaba de todo esto. Pero cuando puso el pie derecho de nuevo en el suelo, un fuerte dolor le recorrió todo el cuerpo e hizo que se cayera en redondo contra la pared de uno de los edificios colindantes. No podía moverse en esos momentos, la pelea había acabado con él.

Lentamente, la chica se acercó hasta Lucas. Cuando estaba en frente de él, se agachó y comenzó a examinar sus heridas de una manera casi médica.

-Ya ves lo que hay, no soporto ni un simple puñetazo – dijo él entre risas forzadas – No se que te motivó a salvarme, pero quizás te has equivocado. No merezco la pena.

Sin responderle, la chica le cogió el brazo dónde el cuchillo se había encontrado con la piel y sacó de un bolsillo un pañuelo blanco.

– Poco más y llega hasta el hueso, has tenido suerte – dijo mientras ataba el  pañuelo sobre la herida de Lucas.

-Bueno, tenemos una percepción distinta de lo que es suerte – le respondió Lucas, todavía convaleciente a causa del dolor- Para mí suerte es estar en casa, ganar la lotería o poder descansar un poco.
Aquí se está bien, ¿por qué no me deja descansar tranquilo? A lo mejor ahora si que podré dormir bien.

Ella seguía allí, a su lado, observándole a él y a sus heridas mientras la lluvia seguía cayendo sobre ellos, enfriando todo a su alrededor.

Algo hizo que el gesto de la chica cambiará, de repente la mirada analítica dio a paso a una expresión más tranquila, incluso serena.

-Míralo por el lado bueno, si sigues vivo podrás ganar la lotería, ¿no? – dijo ella mientras se reía, intentando animar a Lucas.

Lucas comenzó a reírse, esta vez de verdad, lo que hizo que varias punzadas de dolor le hicieran retorcerse en el suelo.

– Quién lo diría, una doctora con sentido del humor – dijo Lucas mientas se sentaba de una manera más cómoda, con la espalda contra la pared – Ahora en serio, ¿por qué? o ¿cómo?

La chica tranquila y calmada que le había animado, desapareció en un instante.  Otra vez, se encontraba frente a la fría y distante extraña que le había salvado.

-Es una historia larga y complicada y no tenemos tiempo para que te la cuente toda – dijo ella con una extraña seguridad- De manera abreviada, hay dos grupos que sabían que ibas a aparecer hoy aquí, uno quería matarte, el otro rescatarte. Yo ayudo a los buenos. Me mandaron para salvarte, para evitar que hoy no murieses, y  llevarte a un lugar seguro sin sombras.

Será el frío, o será el dolor, pero creo que dice la verdad.

-No se qué haría sin ti – dijo Lucas mirando detenidamente a la chica- La doctora de mis sueños que me salva de las sombras.

Una risita casi infantil se escapó de entre sus labios. La mezcla de dolor, cansancio y frío lo estaban haciendo delirar por completo.

A modo de respuesta, la chica cogió la mano rota de Lucas, y la dobló. El chico aulló, con las pocas fuerzas que le quedaban, a causa del dolor.

-¿Notas eso?- le preguntó ella con tono autoritario y frío – Ese dolor te tiene que dejar claro una cosa Pasmarote. No estás soñando, todo lo que ha pasado es real. No soy parte de tu imaginación. ¡Ahora levántate!

La chica se puso de pie y  ofreció a Lucas su mano para que este se levantase. De manera costosa, el chico aceptó la ayuda de su salvadora, y lentamente, consiguió ponerse en pie de nuevo.

-Antes de seguir huyendo, o lo que sea que estemos haciendo – dijo Lucas intrigado – ¿Tiene nombre mi doctora?

Ella levantó una ceja, parecía que esa pregunta no había llegado en el momento correcto. Pero no podía entretenerse más, le habían dicho que no podía tardar mucho. Si querían salvar al chico tendrían que llegar a la Academia pronto, y sólo había un modo de recorrer media ciudad en un instante.

– Dejemos la cosas claras. Tu estás herido, eres la persona más buscada de toda la ciudad, y quizás de todo el mundo -comentó ella mientras cogía una pequeña moneda de plata que escondía dentro de la chaqueta- Me mandaron a salvarte y está claro que no estás a salvo. Así que si quieres, hacemos un trato. Cállate, sígueme, y en cuánto estemos fuera de peligro, y no delires, te diré mi nombre. ¿Hecho?

Acepta, idiota, que esas condiciones son lo mejor que te vas a encontrar ahora mismo.

Intentando mostrar calma, y una cierta indiferencia al dolor, Lucas levantó las manos y asintió aceptando las condiciones.

– Así me gusta – dijo ella.

Rápidamente, la chica se giró hacía la pared del edificio contrario. Una vez allí, dio tres toques en la pared con la moneda.

En cuestión de segundo, una especie de vórtice azul de dos metros se materializó en la pared. Lucas no sabía que decir, hasta ahora no había visto nada parecido, ni siquiera sabía que podía pasar. Antes de poder preguntarle a la chica que era, ella le cogió del hombro y lo arrastró hacía el vórtice.

Antes de poder pestañear, Lucas había desaparecido. La extraña no se lo pensó dos veces, se dirigió hacía el portal y también desapareció del callejón.  Como los chicos, el vórtice azul se desmaterializó en cuestión de segundos, sin dejar ningún rastro.

Continuará…

Insomne – 2. El cuchillo y la sombra

Insomne – 2. El cuchillo y la sombra

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(Capítulo anterior)

Su piso nunca había sido muy grande,  pero en ese momento parecía incluso más pequeño. El sonido parecía venir de alguna parte su habitación… Aunque no parecía que nada se hubiera movido.

Estoy alucinando, no puede ser.

Lentamente,  Lucas abrió la puerta de su habitación. No sabía que podía encontrarse, pero de algún modo u otro tenía que descubrirlo.

Sin salir completamente de su habitación,  inspeccionó de manera detallada el resto del piso.  El comedor estaba tan silencioso como la noche anterior (el plato de la cena todavía estaba sobre la mesa, la tele estaba apagada y ni siquiera los enchufes emitían ruido).  La cocina, situada al otro lado del comedor, parecía apacible tan alejada de las únicas fuentes de luz natural del piso.

Lucas suspiró aliviado, y salió al comedor.  No pasaba nada.  De repente comenzó a reírse de manera nerviosa.

-Me estoy volviendo loco, ya es oficial – dijo cuando paró de reír –  Necesito dormir cinco minutos, diez, lo que sea, si quiero recuperar la cordura.

De manera cansada,  Lucas se giró para volver a su habitación, pero no llegó a entrar.  En la puerta se encontraba una extraña figura alta, delgada y con el rostro cubierto.  Esta especie de sombra iba vestida completamente de negro, pero lo que más llamó la atención de Lucas fue el cuchillo que llevaba en la mano derecha.  Una pieza de metal amenazante que parecía capaz de herir con sólo mirarla.

-¿Quién co…

Antes de que pudiese terminar la frase Lucas tuvo que retroceder.  La sombra había avanzado rápidamente hacía él  empuñando el cuchillo en alto.   Se había librado por poco, pero tampoco se podía quedar allí para descubrir las razones de su atacante.

Sin mirar hacía atrás, Lucas comenzó a retroceder. Esa batalla no podía ganarla si luchaba únicamente con los puños.

La sombra intentó atacarle de nuevo con el cuchillo.  Lucas intentó parar  el ataque con el brazo derecho, pero lo único que consiguió fue que el frío metal del cuchillo llegará a cortar su piel.  El ardor de la sangre empezó a nublar sus pensamientos.

Mientras la sombra se preparaba para administrar un ataque todavía más certero con su cuchillo, Lucas cogió rápidamente el plato que todavía estaba en la mesa  y se lo estampó con todas sus fuerzas en la cabeza.

A causa del golpe la sombra retrocedió, pero de manera instintiva golpeó a Lucas con el puño del cuchillo. El joven, que seguía asimilando el resultado de su última acción,  cayó al suelo fulminado.

Lucas se había convertido en un cúmulo de dolor, sangre, heridas y confusión. No podía razonar, sólo pensaba huir, debía huir cuanto antes, aunque tuviese que arrastrarse por el suelo.

Antes de poder acercarse más a la puerta de la calle,  la sombra pisó con fuerza la mano derecha de Lucas, haciendo que este gritase de dolor.

-Quizás no pueda matarte hoy, pero nadie dijo nada de entregarte con algunas heridas – dijo la sombra con una voz ronca mientras cogía a Lucas por el cuello de la camisa con su mano libre.

Como si pesará una pluma, la sombra levantó a Lucas del suelo, y lo empujó hacía la pared más cercana mientras colocaba el cuchillo ensangrentado en su garganta.

Ya está,  aquí acaba todo. Joder, menuda forma de morir…

El dolor hizo que Lucas no pudiese responder a su atacante. Lo único que pudo hacer fue cerrar sus ojos llorosos a causa del dolor.

Mientras esperaba su final,  Lucas escuchó el impacto de un cuerpo contra el suelo…pero él seguía en pie.  Lentamente, abrió los ojos y vio a la sombra en el suelo junto a los fragmentos de una botella de cristal.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo….

-¡Eh, tu!….¡Pasmarote!

Lucas se giró lo más rápido que pudo y contempló en su cocina a una chica alta, de pelo corto, que iba atabiada con una especie de uniforme oscuro.  Una extraña que parecía haber salido de la nada.

– ¡Dios! Podían haber avisado de que esto sería difícil – dijo ella mientras perdía la poca paciencia que le quedaba – ¿Quieres vivir?

Lucas, todavía confundido por lo que estaba pasando, asintió lentamente.

-Pues vamos – dijo la chica misteriosa mientras abría la puerta de la calle.

Lucas miró de nuevo a la sombra que parecía recobrar la conciencia poco a poco.

Morir o seguir a una extraña que me acaba de salvar la vida… Creo que prefiero lo segundo.

Lentamente, Lucas dejó atrás su piso, sin saber lo que había pasado, ni lo que iba a pasar a continuación, pero con la certeza de que tenía que seguir a esa chica.

Siguiente capítulo

Big Characters, little drawings  –  Nuevo proyecto

Big Characters, little drawings – Nuevo proyecto

Big Characters - Little Drawings, Blog, Ilustración, Ilustraciones

 

Desde siempre me ha gustado dibujar.  Tanto en el colegio como en el instituto, mis libretas siempre han estado llenas de dibujos.

Quizás podría haber seguido ese camino,  estudiar la carrera de arte, o centrarme en la creación de ilustraciones, viñetas o incluso animación.  Pero nunca me consideré lo suficientemente bueno como para seguir esa especialización.

Al final, mi vida se centró más en el vídeo,  en la fotografía,  y a veces, en algunos textos que otros.  La verdad es que no me puedo quejar,  siempre me ha gustado contar historias, y de un modo u otro, creo que he seguido ese camino.

Durante el último mes,  mi realidad ha cambiado bastante.  Es por eso, por lo que en cierto modo he comenzado mi nuevo proyecto: Big Characters, Little Drawings.

Las historias que han rodeado mi vida cuentan con un gran número de personajes.  Personajes de los que he aprendido alguna lección que otra y a los que he aprendido a valorar por mucho que no sean reales.

Este proyecto es mi pequeña forma de homenajear a algunos de estos personajes.  Una nueva razón para dibujar,  aunque el resultado no sea algo perfecto.

De ahora en adelante podréis encontrar todas las ilustraciones que conforman este proyecto tanto en esta web, como en mis diferentes perfiles en las redes sociales.

¡Espero que os guste mi nuevo trabajo!

 

Insomne  –  1.  El insomnio

Insomne – 1. El insomnio

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3,2,1….  

Deja la mente en blanco

La mañana había aparecido como siempre,  puntual a su cita de todos los días.  Lucas estaba sentado a los pies de su cama.  No había podido dormir otra vez.

Estoy cansado, demasiado.  Hace 3 días que no he podido dormir, absolutamente nada. 

En ese momento su móvil comenzó a vibrar de manera incesante, pero Lucas no le hizo caso. Él simplemente cerró los ojos,  intentando buscar algo de descanso.

Seguro que será mi jefe,…, habrá preparado para el típico discurso de “llegas tarde, otro fallo más y a la calle”… Que se joda.

Tras resoplar airadamente,  se levantó de la cama y cogió el móvil. Ni miró la pantalla,  lo apagó y lo dejó donde estaba. En esos momentos necesitaba descansar más que nada.

¿Por dónde iba?… Ya….Respira…Tienes que dormir….Así no estarás tan cansado.

No había manera…

Todo había empezado un día normal,  trabajo hasta las 7,  encontrarme con mis amigos en el bar de abajo.  Aunque no llegaron esa noche,…, retirarme a las 12 de la noche, evitar a la gente rara de la calle, llegar y dormir… o mejor dicho intentarlo. 

Lucas está desesperado, ya no sabe que hacer para poder descansar.

En 3 días he podido probar todo lo imaginable para superar el insomnio. Tutoriales de Internet,  música relajante,  el canto de las ballenas,  ejercicio por la noche, y la meditación.

Los cinco minutos de meditación parecían no haber surtido efecto.  Derrotado,  Lucas se tumbó en la cama, mirando al techo.

Desisto.

Lucas se pasó las manos para la cara en un intento de calmarse.  En ese momento todo pareció cambiar a su alrededor.  Una extraña luz celeste provenía de la ventana.  Al percatarse,  Lucas se levantó lentamente.

El paisaje parecía otro,  su piso había cambiado.   Lucas estaba fuera de lugar en ese nuevo ambiente.

Debo estar alucinando.

El sonido de un cuchillo le hizo girarse rápidamente.

Ya no estaba sólo.

Siguiente capítulo

 

 

 

 

La imposibilidad de lo posible {RELATO}

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Tres años atrás se había desatado una guerra.  No era de esas que se veían en la tele,  en las que se involucraban las naciones más importantes del mundo.   Era una batalla invisible,  librada de puertas hacía dentro.

Nadie recordaba a las víctimas,  todos deseaban obviar las tragedias.

Óscar huyó durante el primer ataque, cuando aún tenía 17 años, llevando sólo lo que cogían en sus estrechos bolsillos.  Y aunque le costase,  decidió no mirar atrás.

“¡NUNCA  SALDRÁS DE ESTA CASA CON VIDA!”

Esa había sido la primera nube negra,  la tragedia que lo hizo huir.

Óscar había dejado atrás los planes,  sus esperanzas y todo lo que le había rodeado.   Desde entonces sólo miraba al frente, vivía el presente, torturado por acciones que no había podido evitar, porque a fin de cuentas, él no había sido especial, no había sido lo suficientemente valiente para luchar.

La noche anterior había llegado a un viejo almacén,  un lugar abandonado en medio de la nada,  donde sólo tres paredes recordaban su antigua función.  Como siempre,  Óscar cerró los ojos,  sin saber si aquella sería la última vez que vería el mundo.  Si moría aquella noche, por lo menos tendría un fin tranquilo.

Pasaron las horas, y con ellas vino el frío amanecer.

El movimiento de las palomas despertó a Óscar, que miró agitado a todos los lados, buscando el sonido. No había nadie con él, o eso creía.

-Respira chico,  aquí nadie viene a por ti, al menos no para matarte – dijo una voz ronca desde las sombras de una pared próxima.

Óscar se giró,  hacía tiempo que no se encontraba con nadie.  Durante su viaje, su sombra había sido su única compañía.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso? – susurro Óscar.

La extraña voz empezó a andar hacía él.  Al salir de las sombras,  Óscar vio que se trataba de un hombre mayor, quizás tendría 55 o 60 años, delgado, con pelo canoso y un traje oscuro.

-Por qué se lo que estás pasando, y quiero ayudarte – dijo mientras se acercaba lentamente a Óscar –  Además, con 5 céntimos no puedes llegar muy lejos. Tengo chicles en el bolsillo que valen más que eso.

Óscar no sabía que quería el extraño. Era mejor no confiarse,  y estar preparado para huir.

-Deje de creer en las hadas madrinas hace tiempo.

-Y yo en los reyes magos, así que estamos en el mismo bando – El extraño miró con detenimiento a Óscar – Mira, dejémonos de chorradas y vayamos al grano.  Se quién eres Óscar,  conozco tu historia, tu potencial, ese que tu no conoces todavía.  Quiero ayudarte a encontrarlo y a recuperar ese futuro que te quitaron.

Óscar no sabía lo que hacer,  ni lo que decir.   Se había colocado en una posición defensiva, con los puños en alto.  Si tenía que luchar, lo haría, pero tampoco descartaba huir.

-Si estuviera en tu lugar, yo también pasaría de las ideas del primer loco que se me acercase –  el extraño levantó su mano derecha, como si eso fuera una especie de juramento-  No estoy loco, te lo prometo.

El extraño sacó una tarjeta plastificada de su chaqueta y la tiró al suelo, a los pies de Óscar.  Sin dejar de mirar a su oponente, se agachó a recogerla.

-Mi nombre es Requena – dijo el extraño con una calma inusual para la situación –  Trabajo para la corporación I.D.E.A.S,  y te estamos buscando desde hace tiempo.

En la tarjeta se leía eso,  el nombre, un número de teléfono y  en la parte de arriba un logo junto a las palabras: Investigación y Defensa del Entorno Actual y  Superior.

-Ese nombre no fue idea mía- Requena comenzó a reírse de su propia broma-  con suerte se darán cuenta de lo ridículo que suena y lo cambiarán algún día, si me hacen caso de una vez.

-¿Qué queréis de mi? – dijo Óscar.

-Ayudarte,  para que nos ayudes, ¿no me estás escuchando? – dijo con Requena con el mismo tono que se utiliza para tranquilizar a los niños pequeños y a las fieras salvajes – Descubrimos de que eras capaz hace tiempo,  pero por desgracia no pudimos ponernos en contacto contigo antes.  Tú puedes contribuir a nuestro último proyecto,  ayudarnos a acercar lo imposible a nuestro mundo, ayudar a mejorarlo.

Óscar dejo la tarjeta en el suelo y comenzó lentamente a andar hacía atrás.  A los pocos pasos su espalda tocó otra de las paredes del viejo almacén.  Él no era especial, nunca lo había sido.  Su infancia había consistido en una constante reafirmación de este hecho.  ¿Qué quería una empresa de él?  Estaba claro que nada bueno.

-Yo no soy nadie – dijo nervioso – Te habrás equivocado de persona,  yo no sirvo. No…

Requena se llevó las manos a la cabeza.  Este chiquillo le estaba sacando de quicio y su táctica no funcionaba.

-Menuda gilipollez.  Eres un maldito superviviente, si estás aquí es por algo – su tono de voz estaba cada vez más alterado –  Tu tienes la capacidad de cambiar las cosas. Además no sólo te preocupas por ti,  también intentas crear un mañana mejor por lo que yo sé.

-Los mañanas mejores sólo existen en los cuentos de Disney.

Requena estaba alcanzando el límite de su paciencia, tenía que sacar su última baza.  Óscar buscaba con las manos alguna piedra suelta de la pared, la situación se iba a poner muy fea.

-Déjate de idioteces chico,  es por tu bien y lo sabes. ¿Quieres seguir viviendo entre ruinas por el resto de tu vida? Por mi perfecto. Nosotros te damos la opción de mejorar tu situación.  De ser alguien nuevo.  De poder hacer algo importante.  Si me acompañas comenzarás un programa intensivo de 18 meses en los que descubrirás que vales más de lo que te piensas. Te daremos un sitio para vivir, comida, ropa, lo que te haga falta. ¿Estás preparado para salvar al mundo?… ¿Para salvarla a ella?

Óscar se quedó petrificado.  No hacía falta nombres,  nunca lo había hecho.  Su pasado le había perseguido siempre, por eso huyó.  Y aunque fuera improbable, aunque fuera una idiotez,  si podía reparar el incidente,  esa primera nube negra que acabó con ella,  a lo mejor todo cambiaría.

-¿Cuál es tu respuesta? – dijo Requena con una sonrisa burlona al ver la expresión de Óscar.