2016, quedan ya pocas horas para que nos abandones, y yo no se que decirte. Me gustaría pensar que ese bloqueo se debe a la inmensa cantidad de ideas que viven en mi cabeza y que me gustaría contarte, a los  pensamientos, a lógicas a medio razonar o historias que todavía quiero contarte.  Pero si soy realista en realidad no es por eso.

Para mi has sido el año de Madrid, de esa gran capital siempre ajetreada que no para de un lado a otro. Los cines en versión original, los parques inmensos,  las calles alargadas o esos transbordos del metro que parecen infinitos.  Madrid también es la gente que he conocido allí,  los que han estado a mi lado, y con los que he compartido muchos momentos que van a ser difíciles de olvidar.

También has sido el año en el que estudié y terminé el máster.  Has sido mi último año como estudiante (en el sentido formal de la palabra) y aunque por un lado me gusta la idea de seguir adelante y crecer,  también me aterra no saber que va a pasar y enfrentarme a ese abismo que se encuentra ante mi.

Mientras has estado con nosotros,  he llegado a trabajar como ayudante de fotografía,  algo de lo que he aprendido muchas cosas, tanto buenas como malas.   También me has traído mi primera oportunidad como fotógrafo de boda, una experiencia nueva, que me parecía aterradora antes de que pasará, pero creo que superé con éxito.

En fin, podría seguir con la lista, pero tampoco quiero aburrirte.  Cuando te vayas 2016 quizás te recuerde por eso, pero también te recordaré como el año en el que descubrí que no sé que quiero hacer. A lo largo de mi vida nunca he tenido un objetivo único, pero ahora no tengo muy claro ni siquiera que tenga un objetivo formal.

Si fuera tan fácil alcanzar algún objetivo o algún sueño de este tipo, ahora mismo ya tendría cinco trabajos distintos que me harían estar completo y, que narices, feliz.   Pero las ofertas de trabajo, tan mínimas y tan llenas de requisitos imposibles para alguien que sólo cuenta con 7 meses de experiencia “formal”,  tampoco ayudan a que me pueda aclarar.

Y aunque me has traído un montón de dudas, yo sigo surcando abismos e intentando hacer un poco de todo. Quizás ya no se a lo que quiero dedicarme a jornada completa, que tipos de historia contar o cómo, pero yo intento encontrar mi nuevo camino.

Con 23 años, en un momento en el que se supone que tendría que estar ya encaminado (después de acabar un grado y un máster),  todo ha cambiado y ya no se donde estará eso o cómo será.  Puede que acabe haciendo ilustraciones,  haciendo fotos de paisajes alejados o editando vídeos.  O a lo mejor también puedo acabar creando mis propios cortometrajes -algo que ya no he hecho otras veces años atrás-.

2016, no esperaba que me trajeras tantos vacíos y dudas sobre que iba a ser de mí -o incluso que es de mí ahora-.   Ese tipo de regalos es algo que no sé como tratar o como explicar (y tengo claro que estas líneas no lo hacen), y aunque al final ayude pasarlos, el proceso no deja de ser confuso, e incluso negativo en algunos momentos.

Te quedan horas 2016, pero no me hagas más favores ya que en su mayoría, no me han ayudado para nada (aunque me has traído cosas que si que han merecido la pena).

Y mientras tu te vas y llega 2017, yo seguiré aquí con mi mar de dudas y preguntas, pensando en que voy a contar a continuación y alegrándome de que haya gente con la que pueda contar.

Firma:

El escritor/dibujante/editor/fotógrafo/director/dudoso/seriófilo y tantas cosas más……

P.D:  Después de tanta verborrea, tampoco podía terminar estas líneas sin agradecer todo el reconocimiento que has traído para mi trabajo (o por lo menos uno de ellos).  Siempre se agradece ver cómo alguien aprecia lo que haces.

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