3,2,1….  

Deja la mente en blanco

La mañana había aparecido como siempre,  puntual a su cita de todos los días.  Lucas estaba sentado a los pies de su cama.  No había podido dormir otra vez.

Estoy cansado, demasiado.  Hace 3 días que no he podido dormir, absolutamente nada. 

En ese momento su móvil comenzó a vibrar de manera incesante, pero Lucas no le hizo caso. Él simplemente cerró los ojos,  intentando buscar algo de descanso.

Seguro que será mi jefe,…, habrá preparado para el típico discurso de “llegas tarde, otro fallo más y a la calle”… Que se joda.

Tras resoplar airadamente,  se levantó de la cama y cogió el móvil. Ni miró la pantalla,  lo apagó y lo dejó donde estaba. En esos momentos necesitaba descansar más que nada.

¿Por dónde iba?… Ya….Respira…Tienes que dormir….Así no estarás tan cansado.

No había manera…

Todo había empezado un día normal,  trabajo hasta las 7,  encontrarme con mis amigos en el bar de abajo.  Aunque no llegaron esa noche,…, retirarme a las 12 de la noche, evitar a la gente rara de la calle, llegar y dormir… o mejor dicho intentarlo. 

Lucas está desesperado, ya no sabe que hacer para poder descansar.

En 3 días he podido probar todo lo imaginable para superar el insomnio. Tutoriales de Internet,  música relajante,  el canto de las ballenas,  ejercicio por la noche, y la meditación.

Los cinco minutos de meditación parecían no haber surtido efecto.  Derrotado,  Lucas se tumbó en la cama, mirando al techo.

Desisto.

Lucas se pasó las manos para la cara en un intento de calmarse.  En ese momento todo pareció cambiar a su alrededor.  Una extraña luz celeste provenía de la ventana.  Al percatarse,  Lucas se levantó lentamente.

El paisaje parecía otro,  su piso había cambiado.   Lucas estaba fuera de lugar en ese nuevo ambiente.

Debo estar alucinando.

El sonido de un cuchillo le hizo girarse rápidamente.

Ya no estaba sólo.

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