28 de enero de 2016

¡Por fin ha llegado!

Puede que sea mi imaginación, pero parecía que nunca iba a ocurrir.  Hoy es el día en el que comienzo “MI GRAN VIAJE”.  Desde las seis de la mañana ya tengo oficialmente veinticuatro años,  con todo lo que eso implica.

Este último año quizás no haya ido bien, que narices, no ha sido el mejor de mi vida. Pero eso está a punto de cambiar.  Me encuentro a punto de cumplir uno de mis sueños más profundos: Ser como uno de esos aventureros de los libros clásicos.  Viajar a través de los mundos.  Conocer otras realidades diferentes a la mía, pero sobre todo vivir.

Salí de casa en plena madrugada, es lo que tiene vivir lejos del mar, que tienes que viajar horas y horas entre la oscuridad para alcanzar el puerto. Me fui de allí después de  una pequeña  fiesta de despedida que también sirvió para celebrar mi cumpleaños.  Fue una reunión con cierta melancolía,  tuve que asegurar varias veces que volvería sano y salvo,  de una pieza y con muchas historias que contar.  Quizás no me creyeron cuando lo dije, pero yo también tenía que convencerme.

He llegado justo cuando comenzaba a amanecer,  y aquí estoy, esperando a mi barco en el puerto mientras registro el comienzo de mi viaje e intento no morir a causa de una hipotermia.

(Seguro que hasta el hostal más pequeño de esta ciudad tendrá calefacción a estas horas, allí se estaría también…)

Dejo atrás todo lo que conocía (mi casa, mi familia, mis amigos, todo eso),  para explorar otros lugares.  No pongo fecha a mi regreso, yo no soy Phileas Fogg, no hago este viaje por una apuesta, sino por inspiración.  Me embarco en esta aventura por que quiero convertirme en aquella persona que siempre supe que podía ser.  Alguien valiente, atrevido, un aventurero puro con ganas de nuevos descubrimientos y grandes relatos.

Para esta epopeya en la que estoy a punto de embarcarme, traigo todo aquello que puede servirme para sobrevivir, como decían en casa y para que este viaje se haga más liviano en los peores momentos.  Llevo conmigo todo lo que cogía en una de las mochilas más grandes y más pesadas que he visto en toda mi vida, aunque no se si será suficiente (pero bueno, para algo llevo conmigo todos mis ahorros de la última década).

Estoy seguro de que merecerá la pena, y al menos podré escribir todo lo que me pase gracias a este cuaderno (creo que ha sido una de las mejores ideas que ha tenido mi hermano en mucho tiempo, puedo hacer fotos también, pero con las palabras se ilustra todo de otra manera).

Son las nueve de la mañana,  y todavía no hay señales del barco.  Quizás tendría que haber planeado mejor la salida, llegar más tarde, haber consultado cómo iba a ser el clima de hoy, o ir a algún bar a refugiarme del frío. Pero estaba demasiado emocionado por esperar aquí, viendo el mar mientras me congeló por culpa de este aire gélido…  Eres estúpido Ty Carpenter.

¿Y el barco? ¿No se supone que tenía que estar ya aquí?

¿Por qué quise hacer este viaje?  ¿Qué me llevó a pensar que sería carne de aventurero? … ¿He hecho mal?  A fin de cuentas, solo soy yo, el patético y debilucho Ty Carpenter, el chico que se graduó en literatura moderna,  que soñaba con libros de aventuras y vivía en sus películas…

Y cómo por arte de magia, ese pequeño mp4 que decidí traer, decide ayudarme con una simple canción.  No suena una melodía de rechazo,  de depresión o de sueño rotos, sino una de esperanza.

He dejado atrás a la gente que más se ha preocupado por mi en veinticuatro años y ahora mismo estoy completamente solo, pero se que volveré a casa.  Lo importante es que también dejo atrás a aquella gente que duda de mi,  aquellos que creen que el idiota de Ty Carpenter morirá en una ciudad extraña en la otra punta del mundo, sin nadie que le ayude. Que piensen lo que les dé la gana, haré con mi vida lo que quiera.  Creo que haría bien dejando mis dudas con ellos,  aquí no hacen nada.

Puede que sea la canción, la motivación renovada o el hecho de que el frío parece amainar, pero  cada vez estoy más seguro de que esta es la elección correcta.  Voy a viajar, a descubrir nuevas culturas,  nuevos paisajes.

Y cuando vuelva, traeré conmigo grandes historias.   A mi regreso, quizás vea todo diferente, y sea el momento de encontrar mi lugar.  Empezar a escribir esas historias que había pensado, relatar otras o quizás incluso contar las mías.

Este es mi punto de partida. En una fría mañana de enero sentado frente al mar, con pocas cosas y un viaje sin rumbo, pero con un destino claro:  Volver a casa sano y salvo con  muchas historias sobre mi camino.

Parece que el destino quiere reafirmar esta nueva motivación que he encontrado.  El barco ya ha llegado (¡¡POR FIN!!) y seguro que dentro habrá calefacción para recuperarme del frío.

Aquí comienza mi viaje, y no lo podría esperar con más ganas.

-Ty Carpenter.

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